jueves, 20 de octubre de 2011

Tapeando por Sevilla I: El Piripi

Es muy típico en Sevilla el bar con tapa propia. El bar que se inventa una tapa y es conocido por ella. Así, los sevillanos cuando salen de tapeo van a tal o cual sitio en busca de esa tapa que piden directamente sin tener que mirar la carta. Puede ser una variante de una tapa de siempre con alguna innovación o una creación del dueño. Y suele recibir un nombre peculiar. 
En la Bodeguita de Antonio Romero, hay que pedir "Un Piripi". El Piripi es un montadito mítico:  pan de baguette crujiente y calentito con filete de lomo, bacon, queso, tomate natural y el punto justo de mayonesa con un sutil toque de ajo. 



Hoy. Dos Piripis con una Cruzcampo helada. ¡Que momento!.

BMB

jueves, 13 de octubre de 2011

LINEA





El martes asistimos en Bissau a la inauguración de la temporada del Centro Cultural Franco Bissau Guineano. El acto comenzó con unas palabras del Embajador francés quien presentó al nuevo director del centro. A continuación, se sirvió un cóctel y luego pasamos al salón de actos para ver la representación del espectáculo LINEA de la compañía francesa SENS DESSUS-DESSOUS.
En un sencillo escenario con una cortina roja al fondo como único decorado, dos mimos  juegan con la imaginación del espectador con cuerdas, música y luces. Cuerdas que se transforman en rígidos palos, malabarismos y danza en una corta y original actuación de apenas 45 minutos.
Salimos contentos. Por fin algo diferente en la escasa vida cultural guineana. El nuevo director del centro cultural empieza con buen pie. Veremos.

BMB

lunes, 3 de octubre de 2011

Calamares en su tinta

¿Por qué nos gustan tanto algunos alimentos y detestamos otros?. ¿Qué  hace que a algunas personas les encante el queso y otras no puedan ni olerlo?. ¿Por qué hay gente que no soporta el ajo?. Hay que comer de todo, decía mi abuela. Ella, que no comía casi de nada... Y digo yo: ¡que cada cual coma lo que le guste y haga lo que le venga en gana en su casa!. Bastante dura es la vida como para que encima sentarse a la mesa sea un suplicio. Eso si, si nos invitan, hay que estar a la altura.  Hay que hacer de tripas corazón y comernos lo que nos pongan por delante, sea lo que sea, que para eso estamos bien educados.
Estas situaciones, digamos...peliagudas,  acontecen en Bissau bastante a menudo. Y aunque uno se hace con el tiempo un profesional del cóctel, en ocasiones, hay que desarrollar algunas "técnicas" para que sin comer, parezca que comes... 

Son muchos los factores que influyen en nuestros gustos a la hora de nutrirnos: cultura,  costumbres, edad, educación, manías,… Cuando nos llevamos la cuchara a la boca, cuatro de nuestros sentidos se ponen a trabajar. Primero la vista. Y es que hay platos rematadamente feos, que no entran por los ojos. Los platos manchegos, por ejemplo, son todos horribles. Gachas, gazpachos con conejo y liebre, atascaburras, pisto, migas... A simple vista "echan pa atrás". La primera vez hay que probarlos casi sin mirar aunque luego, están de llorar.
Después, el olor: algunos quesos, el bacalao, la coliflor, no los comeríamos si nos dejásemos llevar por la nariz. Luego, el tacto: los alimentos gelatinosos, por ejemplo, dan mal rollo. ¿Alguien ha probado el pepino de mar? ¡Buahhhhh!
Y por último el gusto. A uno lo que le gusta es lo que ha comido desde niño. ¿no son acaso las mejores lentejas las de la madre de cada uno? Probablemente no. Pero si llevas 40 años comiéndolas cada semana  digamos que el sabor te resulta familiar y entrañable.

Los calamares en su tinta es uno de esos platos feos que no entran por el ojo. Es más, en algunas culturas resulta impensable llevarse a la boca algo negro. Por eso, a la hora de invitar a unos calamares en su tinta hay que tener en cuenta quien se va a sentar a nuestra mesa.

Unos buenos calamares en su tinta son una delicia. Los de mi madre me gustan a rabiar. Aquí va mi receta, que es la suya:

INGREDIENTES:



  • 2 Kg de calamares o chocos con sus bolsas de tinta. Ojo: en Bissau los chocos vienen con una bolsa de tinta como mi puño pero si estás en España, tendrás que comprarla aparte, congelada.
  • 2 cebollas 
  • 2 tomates maduros
  • 2 dientes de ajo
  • 2 rebanadas de pan.
  • Un vaso de vino blanco (o de brandy).
  • Sal y pimienta negra.
PREPARACIÓN:

  • Limpiar los calamares y cortarlos a cuadraditos, no muy pequeños, ya que luego encogen al cocer. Salpimentar y reservar.
  • Cortar muy fina la cebolla y sofreir. Añadir los tomates rallados y freir un par de minutos más.
  • Incorporar los calamares y dejar que se vayan haciendo en el agua que van soltando. Dejar cocer una media hora.

  • Freir el pan en aceite de oliva. En un mortero hacer un majado con los ajos, un poco de sal y el pan frito. Añadir la tinta y un vaso de vino blanco. Mezclar bien.

  • Añadir el majado a la cazuela. Poner el fuego al mínimo y dejar cocer hasta que los calamares estén tiernos. 

  • Servir con arroz blanco.

La dificultad que entraña este plato es darle el punto a los calamares. No deben quedar duros, ni lo que es peor,  demasiado blandos. Para lograrlo, no queda más remedio que ir probándolos. Así que, manos a la obra: ponte el delantal, sírvete una copa de vino blanco bien frío y disfruta preparando unos deliciosos calamares en su tinta. 

BMB


viernes, 19 de agosto de 2011

Sanlúcar de Barrameda

Sanlúcar de Barrameda

Aprovechando que vamos de boda nos quedamos unos días en Sanlúcar de Barrameda, con la idea de visitar Doñana, las bodegas de Pedro Romero y de paso hartarnos de langostinos y manzanilla.

Sanlúcar es una pequeña y agradable ciudad con un centro histórico señorial, una pequeña playa y Bajo de Guía, donde desemboca el Guadalquivir, frente al parque natural de Doñana.  A pesar de no tener buenas playas, es ideal para pasar unos días disfrutando de sus excelentes vinos, su gastronomía y dar largos paseos por el paseo marítimo o tomarse una copa en uno de los múltiples cafés a orillas del Guadalquivir.

Conoció su máximo apogeo en el siglo XVI como punto de partida y llegada de los grandes protagonistas del descubrimiento. Tras estos años de esplendor,  la llegada de los barcos de América se traslada a Cádiz y  entra en una etapa de decadencia. En la segunda mitad del siglo XIX, los Duques de Montpensier establecen allí su residencia de verano. Empiezan a celebrarse entonces las primeras carreras de caballos y a construirse lujosos hoteles y chalets cerca de la playa.  La gente bien de Sevilla comienza a veranear allí. La llaman "la San Sebastián del sur".

Plaza del Cabildo

Actualmente y a pesar de tener mucho turismo, la oferta de hoteles de Sanlúcar es pobre y no está a la altura de una ciudad de esa categoría. Nos alojamos en el Macia Doñana. Correcto, sin lujos, pero excelentemente ubicado a un minuto  de Bajo de Guía y a diez minutos de la céntrica plaza del Cabildo.

Tapeando en Casa Balbino

Excepto la visita a Doñana, que no pudo ser, todo lo demás sobrepasa con creces nuestras expectativas: las tortillitas de camarones de Casa Balbino, la manzanilla fresquita , los langostinos de Bigote o el arroz caldoso de Casa Juan… ¡Extraordinario!.

Decidimos repetir el próximo verano.

BMB





viernes, 12 de agosto de 2011

Punta Umbría


Punta Umbría
Punta Umbría es una ciudad costera ubicada en la desembocadura de los ríos Tinto y Odiel, a 25 kilómetros de Huelva. Ha sido siempre un pueblo de tradición marinera, con su barrio de pescadores de casitas bajas, junto a la ría, desde donde salen cada día multitud de barcos que vuelven cargados de pescado típico de la zona. Chocos, pijotas, acedías, boquerones, sardinas, caballas, langostinos, gambas, cigalas... el mercado de abastos de Punta Umbría es un espectáculo que no hay que perderse.

El pueblo ha crecido mucho y ahora se extiende alrededor del casco antiguo, entremezclándose estrechas calles como la bulliciosa y comercial "calle Ancha", con grandes avenidas. Punta Umbría es el segundo puerto pesquero de España pero ya no sólo vive de la pesca. Ahora su principal atractivo son sus playas: la playa de la ría, muy familiar, la playa urbana, repleta de veraneantes y las playas de los Enebrales, La Bota y El Portil, rodeadas de pinares, de gran belleza.

Hasta el siglo XIX, en que llegaban los ingleses, Punta Umbría era una pequeñísima aldea de pescadores con cuatro casas y una taberna. Entonces, los trabajadores británicos de las minas de Riotinto eligieron este lugar para veranear. Buscaban un lugar fresco, más parecido al clima de su país, para descansar los fines de semana de los rigores del verano en la Sierra de Huelva. Así construyeron sus típicas casas sobre pilotes en la zona de la punta, entre la Ría y el Océano Atlántico. Zona que ya siempre se llamaría "La Punta de los Ingleses".

Casa típica "de los ingleses". Punta Umbría.

Y es que Punta Umbría tiene un clima ideal: calorcito durante el día para disfrutar de la playa y noches frescas que piden rebequita y colcha de piqué.

Baño al atardecer en la playa de Punta Umbría.


Puesta de sol en la playa de Punta Umbría.

Nos cuenta Doña Isabel que cuando ella y Don Camilo vinieron por primera vez, en los años sesenta, cruzaban la ría en "La Canoa" y al llegar, les esperaban unos burros para llevarlos a su chalet, en la Punta de los Ingleses. Desde entonces "Punta", como la llaman los onubenses,  ha cambiado mucho. Ahora es una playa masificada como tantas donde proliferan la mesa plegable,  el "toples" de piercing y tatuaje y los "chill out" de mojito y almohadón. Pero aún hay razones para volver cada verano: ese oasis que es la Punta de los Ingleses, las papas aliñás y las sardinas de la prodigiosa plancha del chiringuito El Tabla,  las chocos con cerveza helada de Miramar, las coquinas de El Paraíso, el helado de fresa de La Española.... y el atardecer sobre el Atlántico.

BMB

sábado, 16 de julio de 2011

Indignada




No he acampado en la Puerta del Sol. No me he manifestado en las Cortes. No he impedido ningún desahucio. No pertenezco a ninguna asociación vecinal ni he leído ¡Indignaos! de Stéphane Hessel, pero estoy indignada.
Indignados los hay de todos los colores: parados, funcionarios, jueces, profesores, comerciantes, hosteleros, universitarios, agricultores... cada uno con sus motivos, cada cual es muy libre de indignarse por lo que quiera. Y de eso precisamente venimos a hablar aquí, de libertad.
Ayer a las diez y cuarto de la noche no pudimos comprar una botella de vino en el  supermercado Carrefour: "Lo siento mi amor, decía la apurada cajera con un delicioso acento colombiano, no puedo vendérsela, es la ley. Váyase usted al Vips a ver si allí se la venden". 

En Madrid, un adulto no puede comprar una botella de vino más tarde de las 22:00. Según el DRAE indignar es irritar, enfadar vehementemente a alguien. Estoy indignada.  Ayer alguien me irritó, me enfadó vehementemente. El mismo alguien que aun se cree que el botellón se evita prohibiendo que una persona hecha y derecha se compre una botella de vino un sábado a las 22:15 o a la hora que le venga en gana. Desde luego es para indignarse, ¿o no?.

BMB

domingo, 19 de junio de 2011

AGROGEBA

SIEMPRE he admirado a las personas emprendedoras. Será porque yo no lo soy. Un emprendedor no es mas que alguien con muchas ideas y un par de bemoles. Hay que ser muy "echao pa lante" para venirse a Bissau, comprar una bolanha y hacerse agricultor. Ayer visitamos en Bafatá una fábrica de arroz de unos españoles emprendedores. Agrogeba lleva funcionando en Bissau más de un año y tras no pocos problemas, sus socios, ya recogen sus primeras cosechas. Que producir arroz es negocio en un país plagado de ríos donde la población se alimenta básicamente de este cereal  parece estar fuera de duda. Lo que no está tan claro es poder sacar adelante una fábrica abandonada, en el quinto pino, trayendo toda la maquinaria de España en barco, al puerto más corrupto y caro del mundo. Y luego,  encontrar aquí trabajadores cualificados y de fiar.

Bolanha preparada para la siembra
Cuando Jaume y sus socios metieron la enorme cosechadora en la bolanha, los guineanos, acostumbrados a cortar el arroz a mano, no daban crédito... Desde allí, por pistas de tierra hechas a machetazos, en lo que antes era mato, en grandes camiones, se lleva el arroz a una máquina que es como una caldera gigante, para secarlo y así poderlo descascar. 

Antigua fábrica de arroz, ahora propiedad de Agrogeba.

Arroz listo para descascar

Máquina de descasque

Tras el "descascalho", se ensaca el arroz y listo. Detrás de este proceso, aparentemente tan simple, está el trabajo duro de mucha gente. Jaume nos cuenta como, además de las máquinas, se traen todo de España:  los neumáticos, el aceite, las piezas, los sacos...y hasta al mecánico.


De vuelta, con varios sacos de arroz en el maletero, parada para almorzar en el Tritón, único hotel de Bafatá. Los ruidosos ventiladores y el hule sobre la mesa, lleno de moscas, no presagian nada bueno...nos sorprenden con unas Crystal frías y unas más que aceptables febrinhas de porco con patatas fritas y, por supuesto, arroz de Agrogeba.

BMB




viernes, 10 de junio de 2011

En la calle...haciendo la compra

Puesto de pescado en el mercado central.

Quinta, la verdulera.
Langostinos frescos en la puerta del Bonjour.

Cangrejos en Bandim.

Pescado ahumado en Bandim.
BMB