domingo, 8 de mayo de 2011

Fe de errores

Senegal nunca fue colonia portuguesa. La región del sur de Senegal,  La Casamance (o Casamança en portugués),  sí  que fue fundada por los portugueses en 1645. A raíz de la Conferencia de Berlín (1884-1885) Portugal se vió obligado a cederla a Francia, concretándose el acuerdo en un tratado firmado en 1886,  y la delimitación de fronteras se finalizó en 1906.

BMB



jueves, 5 de mayo de 2011

Escapada a Senegal

Una magnífica opción para salir el fin de semana de Bissau son las playas del sur de Senegal en la región de la Casamance. Antaño una de las zonas más prósperas del país y destino turístico por excelencia de los franceses aventureros, desde hace más de 25 años la zona sufre un  conflicto largo y de difícil solución que enfrenta a las fuerzas leales al gobierno senegalés con un grupo independentista.


Playa de Cap Skirring
Antigua colonia portuguesa, Senegal fue cedida a Francia en 1908 en el marco de los acuerdos de Berlín. Obtuvo su independencia en abril de 1960. El legado de los franceses era positivo: Senegal tenía una administración pública bien estructurada, fuertes instituciones y   la democracia mejor consolidada y gestionada de todo el continente africano. Es precisamente en este marco cuando surge el conflicto en 1982. En 1998 la cosa se va complicando con la guerra de Guinea Bissau. Durante los once meses que dura la guerra civil, los rebeldes senegaleses dan soporte al golpista guineano y el ejército apoya al gobierno legítimo.

A pesar de que se han firmado varios acuerdos de paz, en 2006 el ejercito lanzó una nueva ofensiva contra los rebeldes y así continúan en esta situación indefinida de calma tensa hasta hoy, lo que ha hecho que el turismo de europeos en la zona esté un poco de capa caída.


Llegar desde Bissau es fácil y rápido. No llega a tres horas de viaje. En el camino, el paisaje es interesante. Cruzamos varios puentes sobre ríos inmensos plagados de peces donde las mujeres pescan desnudas sujetando enormes redes circulares, con sus bebés a la espalda. Los niños juegan en la orilla y nos saludan al pasar.   Una vez pasado Sao Domingos  hay que parar en el puesto fronterizo de Senegal. Cruzar una frontera en África no es ninguna tontería. Estas a merced de un militar  con un arma, que posiblemente lleva meses sin cobrar y que no tiene nada que perder... Aunque en general se suele cruzar sin problemas,  hay que tener paciencia, ser prudente, llevar todos los documentos en regla y por experiencia, no intentar hacer fotos....


Pasado el control, lo primero que nos encontramos es Ziguinchor,  una ciudad típicamente fronteriza, animada y  bulliciosa.  Desde allí a Cap Skirring hay unos 50 kilómetros. El pueblo no tiene nada de especial. Algunos restaurantes nada del otro mundo, tiendas de artesanía donde  se venden máscaras y cestos de paja y muchos senegaleses en busca de algún turista despistado dispuesto a gastar su dinero. 
La oferta de hoteles es amplia.  Todos a pie de playa y con precios para todos los bolsillos. Desde el modesto Maya hasta el estupendo Les Alizés.

Tuareg comerciante de joyas en la playa de Cap Skirring


Vacas bañándose en la playa de Cap Skirring
Vendedora de fruta



La playa está muy animada: vacas tomado el sol, vendedoras de fruta, masajistas, "galerías de arte", pescadores, niños senegaleses jugando al fútbol, familias de franceses o belgas de piel blanquísima y alguna que otra pareja de madurita europea con senegalés de cuerpo escultural. Ellas, buscan cariño y palabras dulces. Ellos esperan dinero, regalos o el ansiado pasaporte a Europa y viven a cuerpo de rey lo que duran las vacaciones.






La vendedora de mangos se toma un respiro.
Puesta de sol en Cap skirring

Playas de arena fina, cocoteros y un clima estupendo hacen de la zona el destino perfecto para una escapada de tres días desde Bissau. Lo peor, las comidas en los hoteles (cocina francesa africanizada) y la imposibilidad de tomarse un buen gin tonic (los franceses nunca han sabido beber combinados). Lo mejor, la puesta de sol sobre el atlántico.

BMB

miércoles, 20 de abril de 2011

Bolama

Desde el barco se divisan ya los restos de la que fuera en otro tiempo la primera capital de Guinea Bissau. En el muelle nos esperan curiosos y divertidos. Nuestra llegada es posiblemente el acontecimiento del mes. Un grupo de jóvenes nos recibe con danzas tradicionales y tras los saludos y agradecimientos comenzamos la visita. Andrés nos explica su trabajo allí: una pequeña escuela de pesca en el antiguo edificio de aduanas donde se aprende a pescar pero también a reparar un bote, a fabricar un remo o a cortar y conservar el pescado.


Recorremos las calles desiertas, otrora grandes y animadas avenidas abiertas al mar.   El paseo nos evoca el esplendor  de la época colonial. Palmeras, farolas, bancos, parques, aceras.... forman ahora parte de un decorado inútil.


El primer hotel de Guinea Bissau, la asamblea nacional, el palacio del gobernador, el mercado, el cine o la piscina municipal, ya no son más que ruinas. Últimos vestigios del esplendor de entonces. Desde la independencia en 1974 el deterioro ha sido lento, progresivo, ineroxable e irreversible. Los guineanos no han sabido, no han podido o no han querido conservarlo.




Entre las ruinas y el abandono encontramos gente pacífica y amable. Las mujeres nos piden una foto. Antes, coquetas, se arreglan un poco sus vestidos.


En el centro del pueblo, un enorme campo de fútbol. Cerca, algunas jóvenes lavan y tienden al sol las  equipaciones para el partido del domingo. 




En Bolama, como en el resto de África, el fútbol levanta pasiones. Nos cuentan que cada domingo toda la isla se da cita en el campo para animar con fervor a su equipo.

A la sombra nos esperan con bebidas heladas y papaya fresca. Nos despedimos y volvemos al  muelle exhaustos,  muertos de calor. En el barco, todos callados. Adormecidos con el run run de los motores. En nuestras mentes flota la misma pregunta de siempre: ¿hay solución para África?




BMB







viernes, 8 de abril de 2011

De paseo con Camarón

Camarón

De un tiempo a esta parte, y en un nuevo intento (el enésimo) de hacer algo de ejercicio, salgo por las tardes de paseo con Camarón. En nuestro barrio, el Alto Bandim, Camarón es muy popular. Cada pocos metros tenemos que parar a saludar. En Guinea Bissau no hay casi perros y los que hay son todos de la misma raza: chucho guineano.  De tamaño medio, color marrón, morro blanco algo alargado y carácter orgulloso, el chucho de guinea debe de ser el resultado de algún cruce fortuito de hace años entre un perro portugués que llegara en un barco y otro senegalés que viniera en un toca-toca desde Ziguinchor. 
Por eso, Camarón es tan conocido y le gusta tanto a la gente. Nunca antes se ha visto otro igual por estas latitudes. La mayoría piensa que es un Pitbull. ¿Lo habrán visto en la tele?. Le tienen pánico aunque cuando Camarón se les acerca y les hace un poco de fiesta enseguida se les pasa el susto y me piden un cachorro. Aquí, el caso es pedir algo.

En nuestro recorrido nos cruzamos con gente peculiar pero sin duda lo más interesante son los encuentros con animales: ratas, gallinas, pavos, cabras, vacas y cerdos, muchos cerdos, hacen las delicias de mi perro. En general el encuentro es pacífico. Camarón huele al bicho en cuestión, gruñe, se lo piensa un poco y me mira divertido como diciendo: vámonos,  no me interesa. Mientras, el animal está petrificado, muerto de miedo, preparado para lo peor. En especial las gallinas. ¡Que miedo pasan las pobrecillas! Con los cerdos la cosa cambia. Camarón y los cochinos no acaban de entenderse. Hoy volvíamos del paseo algo deprisa porque los mosquitos me andaban mordiendo las piernas, cuando de repente en una curva nos hemos topado de frente con un cerdo enorme, negro y con cresta puntiaguda. Aunque llevaba la cámara no he querido arriesgarme..... Tras un cruce inicial de miradas Camarón ha empezado a recular despacito, con cuidado,  para que el bicho no se diera cuenta. Al unísono hemos echado a andar ligeritos y Camarón, de naturaleza cotilla, se volvía a mirar cada poco para ver si el marrano nos seguía. A una distancia prudencial y ya a salvo, el perro se ha parado en seco, y dándose la vuelta con decisión le ha gruñido al cerdo, para salvar su honor.

BMB


martes, 5 de abril de 2011

¡Bienvenidos a Bissau!



TAP Air Portugal con nuevo esquema


Vuelta a Bissau tras unas mini vacaciones. Aeropuerto de Lisboa. Doce horas de espera. Sólo dos vuelos de TAP a la semana llenos hasta la bandera. Guineanos tratando de subir al avión con cinco bultos de mano cada uno. Bronca con las desesperadas azafatas. Dentro, una hora para sentarse. Empujones. Nadie se sienta en su sitio. Salida con retraso. Vuelo infernal. Llegada a Bissau. Calor sofocante. Una hora para recoger las maletas. Oscuridad total en las calles. Llegada a casa. Cuatro de la madrugada. Vigilante de seguridad dormido. Nadie abre la puerta. El generador apagado. Inundación en el cuarto de baño....¡Bienvenidos a Bissau!


BMB

viernes, 1 de abril de 2011

Media de pringá

De todos es conocido que en Sevilla se tapea de cine. Lo que no es tan popular para los de fuera es el altísimo nivel de los desayunos sevillanos. El punto fuerte es la tostada. En cualquier bar de Sevilla tanto del centro como de los distintos barrios o pueblos de alrededor te sirven una buena tostada con pan de bollo  (o mollete), tomate natural, aceite de oliva virgen extra y jamón ibérico. Esto es imposible en Madrid. 


En Madrid, salirse del croisant, la napolitana de crema y la tostada con mantequilla y mermelada es meterse en problemas. Lo de la tostada con aceite ya va siendo más normal pero si además pides tomate, la cosa se va complicando. ¿Tomate? ¿como? ¿en rodajas? y si le pides al camarero jamón ibérico con la tostada, te mira como si fueras un extraterrestre. 

Muchos bares de Sevilla hasta tienen carta de tostadas. Desde la clásica con jamón y tomate hasta la de jamón de York con foiegras, la de manteca colorá o la de pringá casera.

Otro aspecto importante es que si no tienes mucha hambre te puedes pedir media. Esto, tan común en Sevilla, en Madrid no es tan evidente. "¿Como que media?. Yo le pongo una tostada y usted se come lo que le apetezca pero me la paga entera."





Uno de los templos sevillanos de la tostada es el restaurante Las Piletas en la calle Marqués de Paradas. De ambiente capillita y taurino, es el típico restaurante de cocina andaluza tradicional y de servicio amable. 

Restaurante Las Piletas. Sevilla



La tostada de aceite tomate y jamón de las Piletas es absolutamente memorable. Si uno se pide media, se queda corto. En las Piletas, hay que pedírsela entera.

BMB

martes, 15 de marzo de 2011

Últimos coletazos del carnaval

Esta mañana, intentando evitar el atasco, hemos dado un rodeo por el barrio de Cuntum Madina. En el cruce con Quelele, una marabunta de niños nos cortaba el paso: Melecho! Melecho! gritaban todos riendo y correteando alrededor de un gigante vestido de rojo que trataba de asustarlos.




En criollo, me explicaba Malan, un Melecho es uno de esos gigantones con zancos y pantalones kilométricos que se pasean en las fiestas  haciendo creer a los niños que son gigantes de verdad.
Recuerdo que cuando era niña, en mi pueblo, el primer día de feria salían los gigantes y cabezudos a recorrer las calles. Me fascinaba que fuesen tan altos. Un año, entre los pliegues de la falda de la giganta ví la estructura de madera y fue como el día que supe que no existían los Reyes Magos.
Mientras veía al gigante me venía aquella imagen a la mente y pensaba que seguro que alguno de aquellos niños también ha podido ver hoy las piernas de madera...

Tras saludar al Melecho y darle los 1.000 francos que me pedía por hacerle la foto, hemos seguido nuestro camino. Eran los últimos coletazos del carnaval.


BMB

sábado, 12 de marzo de 2011

Carnaval en Guinea Bissau

En Guinea Bissau, como en el resto del mundo, el carnaval es la fiesta del descontrol, del exceso, del todo vale. Todos los guineanos participan, lo cual no deja de ser curioso teniendo en cuenta que el carnaval es una fiesta ligada al catolicismo y en Guinea Bissau más de la mitad de la población es musulmana.
En casi todo el mundo, el carnaval se celebra tres o cuatro días antes del miércoles de ceniza, que da inicio a la cuaresma. Tiene su origen en las fiestas paganas y renació después en la edad media. La palabra carnaval procede de carnelevarium o "quitarse la carne" y se refiere a la prohibición de comer carne en la cuaresma. El carnaval es abandono, dejación y precede a un tiempo de recogimiento y ayuno.


Actuación de uno de los grupos que participan en el desfile.

En Bissau se celebra un desfile en el que participan grupos que vienen de diferentes regiones del país: Biombo, Cacheu, Bijagós, Bafatá... Los de cada grupo van disfrazados de si mismos en realidad, es decir, se disfrazan con los atuendos típicos de sus tribus y bailan y cantan igual que en las fiestas de sus tabankas. Cada grupo presenta una o varias "mascaras" que son como una falla valenciana pero en pequeño. Las  máscaras las llevan sobre las cabezas y en ellas  aparecen siempre los mismos mensajes: paz, desarrollo, salud, educación, justicia, reformas....vamos, todo lo que no tienen. En las máscaras se ven también  personajes como el presidente de la república, el primer ministro, el jefe del ejército, el obispo y hasta el Papa.


Uno o varios integrantes del grupo, micrófono en mano, hacen una pequeña representación tipo chirigota en la que hablan del presente y futuro de su país y de lo que tendrían que hacer para salir de la pobreza. A diferencia de las chirigotas, en las que se retrata con ironía y humor la situación política española sin pelos en la lengua, el mensaje que se transmite aquí es siempre políticamente correcto porque alguien se ha encargado de que así sea.

Máscaras de carnaval con mensajes como: reconciliación, unidad, lucha, progreso y reforma.




Los que no participan en el desfile, se disfrazan de lo que sea: uno lleva una peluca azul con un gorro de papá noel, otra se pone unas gafas de sol y purpurina por todo el cuerpo, muchos llevan colgados dos preservativos (camisinhas aquí) a modo de pendientes...
El carnaval, como todo aquí, lo patrocina Orange. Y como para cualquier evento en Bissau, se reparten camisetas y gorras que todo el mundo trata de conseguir como sea.

Camión-discoteca de Orange.

Otra peculiaridad del carnaval de Bissau son las barracas: chiringuitos hechos con cañas donde la gente se reune a comer espetadiñas y beber cerveza crystal o aguardiente de caña. Entre varios ponen dinero para comprar comida y bebida y se contrata a una cocinera. Los "socios" de la barraca pueden llevar amigos pero tienen que pagar las consumiciones. Al final, todos borrachos.


En Bafatá se celebra el carnaval de los niños que organiza y patrocina la ONG Plan Internacional. Este año, como el pasado, fuímos invitados por la directora de Plan al desfile de los niños. Primero se celebró un almuerzo en la Gobernación, donde estaba la Primera Dama además de algunas personalidades como el Representante de Unicef en Bissau y algunos miembros del cuerpo diplomático. Comimos cabrito y Galinha da Terra, platos habituales en este tipo de eventos. Desde allí salimos en comitiva hasta el palco de autoridades, desde donde seguimos el desfile.



Palco de autoridades. Carnaval infantil de Bafatá.

Cada año, el carnaval infantil tiene una tema diferente. El de este año era "Soy niño pero tengo mis derechos". Cada escuela de la región de Bafatá prepara una representación sobre el  tema elegido. Representan situaciones reales que acontecen en sus tabankas: un régulo que no deja a un niño ir a la escuela, un marido que no deja que su mujer se quite el burka ni para dar a luz.. situaciones tan increibles para nosotros como habituales para ellos.



Actuación de uno de los grupos de niños.


Al final del desfile, se entregaron los premios por parte de las personalidades, que dieron diferentes discursos. Todos alabaron la labor que está realizando Plan en la región de Bafatá. Cerró el acto la intervención del representante de Unicef que habló de los derechos y deberes de los niños y de la lucha contra la mutilación genital femenina. 


BMB